martes, 2 de junio de 2009

Curriculum e Historia de Vida: cuando la vieja izquierda se queda sin argumentos.


Vivimos tiempos turbulentos, así iniciaría cualquier texto de cualquier pensador de izquierda por lo menos en los últimos cien años. Sin embargo, lo que aquí me propongo no es un disertación sobre lo difícil de la actual situación planetaria, pues de esto se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo (hasta que acabemos con el planeta o él nos acabe a nosotros); todo lo contrario pretende contar la historia de una gran revolucionario (pudiera ser cualquiera que ustedes conozcan, el nombre no importa), la historia de aquellos que hoy en medio de la turbulencia validan su argumentación con el curriculum. Esto no es más el momento en el que la izquierda saca su abolengo.

Esta es la historia de un viejo amigo, cuyo pasado revolucionario ha salido al descubierto en el mismo momento que sus argumentos carecen de sustento. La historia de un hombre revolucionario que inició la lucha desde el mismo momento de su concepción, aquel que como vanguardia navego a la cabeza de millones de espermatozoides.

La historia se inicia en el momento en que los oprimidos, los de abajo, producto de un dolor de bolas inconmensurable, se ven obligados a organizarse desde la base para tomar el poder, hecho histórico que provoca una erección revolucionaria. Nuestro amigo vanguardista inmediatamente se pone al frente de las masas oprimidas e inicia la travesía de conducir a la columna guerrillera hacia la liberación. Proceso que se inicia desde las transformaciones en el “SENO” del sistema.

La lucha fue dura y agotadora, transitamos los caminos de la opresión a través del tracto vaginal; al cual me logro infiltrar en un acto de penetración, en el terreno del enemigo (mi mama era una oligarca, porque la lucha se hace desde adentro). No fue fácil, pero lo logramos avanzando con velocidad alcance la esfera del poder, infiltrándome en el ovulo me vi atrapado en el proceso de duplicación celular, la mitosis y la meiosis como primer acto de socialización de los medios de producción. Sentí como dejaba de se yo para convertirme en otra cosa, y al final del camino, después de toda la transformación, rompí el velo que me mantenía alejado de la realidad.

Porque hay comunistas que remontan su militancia al pasado embrionario, al mismísimo momento de la duplicación celular.

Firma: el Spermatozoide Stalinista
“Quien nació para romper el cordón umbilical que lo alienaba”

1 comentario:

Pietrantoni dijo...

No dejo de apreciar que este revolucionario es todo un advenedizo, puesto que omite intencionalmente su pasado burgues durante la fase de espermatogénesis. El verdadero revolucionario es tal desde la causa no causada de resto son todos oportunistas