lunes, 8 de junio de 2009

Burocracia y carnetización


Hace unos meses inicie la travesía de solicitar divisas a CADIVI, mediante Banesco. En primer lugar debía realizar una solicitud de transferencia bancaria (en euros); siendo un sujeto disciplinado me dirigí al sitio en Internet de CADIVI, y siguiendo las instrucciones allí presentadas lleve todos los recaudos a la agencia de Banesco más cercana a mi casa.
En dicha agencia se inicia una travesía que me lleva de San Bernardino a Santa Fe, dejando en el camino tres sucursales del mencionado banco, cada una con una forma distinta de recibir la documentación (por supuesto siempre citando las Normas de CADIVI). Al final del camino me encuentro con 4 carpetas, en su interior un sin fin de fotocopias dispuestas entre separadores con PESTAÑA. Vale decir que en las oficinas de CADIVI, la versión de la historia era distinta a la de las sucursales bancarias y distintas a las de su sitio en Internet.

Unos meses después, desde una ingenuidad que raya en la imbecilidad me dirijo nuevamente a Banesco para realizar la operación de solicitud de efectivo, cuál es mi sorpresa, ante el proceso burocrático sin fundamentación lógica (dentro de mi racionalidad), me encuentro a una ciudadana analista quien me señala que ahora los separadores van sin pestañas; esto después de 2 horas escuchando la conversación de todas las viejas que estaban en el banco y siendo pateado por un bebe que tenia sentado al lado).

Armado de paciencia, llego a mi casa con el fin de almorzar sentarme a leer algunas cosas y re-armar las capetas del demonio, así mientras trabajaba en la computadora encendí el televisor y lo puse en VTV, para informarme de lo que ocurre en una parte del país. Sin sospecharlo me encuentro frente a otro evento inaudito, Rafael Ramírez en un acto de ADEQUISMO repartía carnets de PDVESA a los trabajadores de las contratistas que pasaron a manos de la empresa petrolera. En la más representativa muestra del daño que Acción Democrática y su política del carnet le han hecho a la cultura venezolana.

Peor aún, la periodista de VTV preguntaba con sonrisa en la cara ¿qué se siente tener ese carnet blanco?.... ¿qué se siente portar ese carnet?... Sinceramente no lo podía creer, sufrir la irracionalidad de la burocracia nacional, escuchar como a través del canal se realiza un transmisión en vivo la entrega del “carnet blanco” como dijera la periodista es como mucho.

Definitivamente Venezuela es un chiste…..

martes, 2 de junio de 2009

Curriculum e Historia de Vida: cuando la vieja izquierda se queda sin argumentos.


Vivimos tiempos turbulentos, así iniciaría cualquier texto de cualquier pensador de izquierda por lo menos en los últimos cien años. Sin embargo, lo que aquí me propongo no es un disertación sobre lo difícil de la actual situación planetaria, pues de esto se ha escrito mucho y se seguirá escribiendo (hasta que acabemos con el planeta o él nos acabe a nosotros); todo lo contrario pretende contar la historia de una gran revolucionario (pudiera ser cualquiera que ustedes conozcan, el nombre no importa), la historia de aquellos que hoy en medio de la turbulencia validan su argumentación con el curriculum. Esto no es más el momento en el que la izquierda saca su abolengo.

Esta es la historia de un viejo amigo, cuyo pasado revolucionario ha salido al descubierto en el mismo momento que sus argumentos carecen de sustento. La historia de un hombre revolucionario que inició la lucha desde el mismo momento de su concepción, aquel que como vanguardia navego a la cabeza de millones de espermatozoides.

La historia se inicia en el momento en que los oprimidos, los de abajo, producto de un dolor de bolas inconmensurable, se ven obligados a organizarse desde la base para tomar el poder, hecho histórico que provoca una erección revolucionaria. Nuestro amigo vanguardista inmediatamente se pone al frente de las masas oprimidas e inicia la travesía de conducir a la columna guerrillera hacia la liberación. Proceso que se inicia desde las transformaciones en el “SENO” del sistema.

La lucha fue dura y agotadora, transitamos los caminos de la opresión a través del tracto vaginal; al cual me logro infiltrar en un acto de penetración, en el terreno del enemigo (mi mama era una oligarca, porque la lucha se hace desde adentro). No fue fácil, pero lo logramos avanzando con velocidad alcance la esfera del poder, infiltrándome en el ovulo me vi atrapado en el proceso de duplicación celular, la mitosis y la meiosis como primer acto de socialización de los medios de producción. Sentí como dejaba de se yo para convertirme en otra cosa, y al final del camino, después de toda la transformación, rompí el velo que me mantenía alejado de la realidad.

Porque hay comunistas que remontan su militancia al pasado embrionario, al mismísimo momento de la duplicación celular.

Firma: el Spermatozoide Stalinista
“Quien nació para romper el cordón umbilical que lo alienaba”