Vivimos en un mundo enlutado diriamente por una lógica colonial que tenie más de quinientos años mutando y adaptandose para sobrevivir, en estos momentos se hace necesario resignificar el mundo, re-crear la sociedad, desbodar los limites del sistema mundo moderno/colonial, aprender a pensar de una manera otra, producir un conocimiento otro, esto implica la construción de una nueva racionalidad ya que detrás de todo discurso hay practicas sociales, institucionales y estructuras que posibilitan su existencia y viceversa.
En este sentido es necesario repensar una de las fuentes mas importantes en el proceso de formación sujeto otro, ese sujeto distinto al sujeto moderno construido por el aparato hegemónico del sistema mundo moderno/colonial, es decir, se debe plantear un debate amplio que permita dar un vuelco radical al sistema educativo venezolano. Una discusión que no sólo se limite a una reformulación del currículo, ni tampoco a modificar exclusivamente el método de enseñanza/aprendizaje, es necesario el redireccionamiento de una lógica institucional que ha convertido al sistema educativo en una estructura unilineal, tubular que no da más opciones a los sujetos que por ella transitan, reducida sólo a los estudios universitarios.
Modificar esta lógica estructural, producto de la imposición de una estructura mercantilista que prolonga el periodo de maduración de los sujetos, conntruyendo y naturalizando fenémenos como el de la adolescencia (exclusivo de la sociedad occidental), obligando al sujeto a permanecer sentado en un aula aproximadamente 20 años de su vida; que presenta al profesional universitario como el ultimo eslabón de una cadena que obliga al sujeto a buscar aceptación y reconocimiento social dentro de los recintos universitarios, una estructura que denigra y deslegitima el papel importante que en la sociedad han de tener los oficios, colocándolos en una posición de minusvalía.
Repensar el sistema educativo implica interrogarnos acerca de la pertinencia real de los muchos estadios propuestos por la actual estructura educativa, es decir, observar críticamente el papel del preescolar, la primaria y el bachillerato.
¿Serán realmente necesarios?, es necesario mantener un estructura que a devenido en una gran incubadora que garantiza en el mundo moderno colonial una respuesta del capital ante la incapacidad real de absorber la mano de obra, manteniéndola así represada y justificándola bajo la mentira de una seudo formación que incluso personajes como Eisntein ponen en duda, al señalar que el bachillerato es "algo superfluo, atormentador e ideado para el amaestramiento", de igual manera llega a cuestionar hasta la necesidad real del bachillerato para la realización de estudios universitarios.
Estas líneas son un modesto intento por aportar a lo que creo debe ser el comienzo de una discusión en todo los ámbitos de la vida social para la profundización del proceso revolucionario, no pretende ser una formula, ni dar respuestas ya que estas deben ser el resultado de la discusión colectiva.
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